Viajar solo(a): mi experiencia.

Tenía 22 años recién cumplidos y no me preguntes por qué, pero durante un día pensé en comprarme un billete de avión a Perú. Al día siguiente me lo compré. Quería hacer este viaje.

Por cierto, no debería ser relevante, pero siento la necesidad de apuntar que soy una chica. Todo el mundo me decía lo mismo, ¿pero tú sola? ¿así sin más? Sí, así sin más. Porque me apeteció en ese momento, porque tenía unos ahorros y disponía de un mes de tiempo libre. Pensé que era el momento ideal y me lancé.

Menos mal que lo hice, porque sólo puedo contar cosas buenas. Es una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida. Soy una persona bastante social y habladora, así que por una parte pensaba si no iba a aburrirme sola todo el día. Uno de los puntos más favorables que puedo destacar de esta vivencia es que estaba acompañada cuando quería estar acompañada, y estaba sola cuando quería estar sola. Que a veces se necesita mucho. A mi me sirvió para parar, pensar sobre mí, sobre mi vida, sobre mi país, sobre lo que estaba viendo, la gente que estaba conociendo… Fue una terapia excepcional.

Evidentemente, voy a preparar uno o varios post sobre este viaje a Perú, pero hoy me apetecía hablar sobre la experiencia de viajar solo.

Viajar solo y en compañía

Si me tengo que quedar con algo, no lo dudo y me quedo con todas las personas que conocí. Me acuerdo de todos y cada uno de ellos, de sus nombres, de sus procedencias, de sus trabajos. Tuve la oportunidad de conocer tanto a viajeros como yo, como a trabajadores de los lugares donde iba, o a personas que podía encontrarme en la calle.

De las primeras cosas que se me vinieron a la mente, fue que no estaba sola. Ya en el avión estuve charlando con mis compañeros de asiento, cuando llegué al hostal y entré a mi habitación, que era compartida, iniciamos una primera conversación con una chica francesa, que también viajaba sola y que minutos más tarde me invitó a tomar unas cervezas con otro viajero que había conocido días antes. Y esto se repitió durante todo el viaje. Te das cuenta de que no eres la única persona que se ha lanzado a viajar sola, conoces cada una de las historias de la gente que te vas encontrando, por qué están allí, hacia dónde van, de dónde vienen… Es mágico.

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En este viaje me dejé llevar bastante por la improvisación, pero previamente con la ayuda de una guía (Lonely Planet) y un mapa había marcado todos los lugares por los que quería pasar. Como vas solo, puedes hacer exactamente lo que te apetezca en cualquier momento, como quedarte un día más en un destino, o cambiar la ruta inesperadamente.

Tenía un mes de tiempo, por desgracia, el billete que había comprado era necesariamente de ida y vuelta, pues debía hacer cosas en España el mes siguiente. Si no tienes planes por el momento, también te animo a comprar un billete de ida sin vuelta. Esto no tiene por qué significar que vas a estar mucho mucho tiempo sin volver, sólo que vas a tomarte el tiempo que necesites en cada lugar. Volverás cuando te sientas preparado, eches de menos tu hogar, el presupuesto apriete, o simplemente quieres hacer otras cosas. Lo bueno que tiene esta idea es que puedes hacer tu planning sin ataduras, sin prisas, si surge un plan inesperado puedes quedarte, o volverte antes si es necesario. Ésta es mi asignatura pendiente.

Alojamiento

A la hora de elegir los alojamientos donde me iba a hospedar intenté elegir lugares tipo hostales, albergues, ‘guest house’Algunos los reservé a través de la web y otros en la propia ciudad donde me quedaba.

Lo de compartir la habitación, si no te importa y quieres gastarte lo mínimo posible, sería lo recomendable. Yo compartí habitación en algunos hostales y en otros no. Aunque siempre intenté que fueran alojamientos con una sala común para todos los huéspedes, o que tuviera cocina comunitaria para poder conocer y relacionarme con otros viajeros.

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Para mí, fue muy importante intercambiar experiencias, recetas, canciones, libros, recomendaciones… con aquellos viajeros con los que me iba encontrando. Cuando llegaba a un hostal, preguntaba qué podía hacer interesante en el lugar donde nos encontrábamos. Se lo preguntaba el dueño, al recepcionista o a los propios huéspedes. Cuándo volvía, (¡con suerte!) algún huésped había preparado un plato típico de su tierra. Como aquella familia de Hong Kong que preparó la cena para todos en una ocasión. De la misma manera, al acabar, podíamos tomarnos juntos unas cervezas, o pasear por la ciudad para conocerla de noche… Mil planes para hacer en solitario o con tus nuevos amigos. Te recomiendo también que intentéis intercambiar vuestro contacto, teléfono, dirección postal, email o redes sociales. No sabes qué ilusión hace recibir noticias de tus compañeros de viaje de vez en cuando.

Plasma tus recuerdos

Otro consejo que te doy, es que escribas en un cuaderno una especie de diario de viaje. Esto debería aplicar en cualquier tipo de viaje, da igual si vas solo o en compañía. Esto me resultó muy útil. Tenía un cuaderno en blanco donde empecé a escribir en el viaje de ida en el avión. Escribía cómo me sentía, cuáles eran mis expectativas, si estaba nerviosa…

Cada día (o cuando tenía tiempo) buscaba un rincón inspirador y me sentaba a escribir. Los lugares que había visitado, cuánto me había costado el transporte o la entrada de aquel museo. También cómo se llamaban las personas que había conocido y qué me transmitían, guardaba los tickets de entradas, compras o transporte para luego coleccionarlos…

Para mí esto fue muy importante ya que escribes tus anécdotas o sentimientos de una manera muy fresca, con detalles que más adelante no recordarás. Yo cojo mi cuaderno de vez en cuando y leo lo que escribí durante mi viaje. Me encanta porque me traslada directamente de nuevo a Perú. Sus olores, todavía quedan algunos granos de arena entre sus hojas, y puedo ver la mirada de aquellas personas con las que tuve largas o cortas conversaciones.

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También soy consciente de que no todo el mundo puede hacer un viaje solo. No digo que sea difícil. Pero cuando he contado mi experiencia, me he dado cuenta que hay diferentes tipos de personas. Con diferentes tipos de personalidades. Más tímidas, más miedosas, menos aventureras… No es nada malo, cada uno tenemos unas cualidades y hay algunas específicas que son necesarias para hacer un viaje de este tipo. Sin lugar a dudas, si alguna vez te has planteado la idea de viajar solo, hazlo. Es el mejor consejo que te puedo dar, para mí será siempre inolvidable, y es una experiencia que debes contar.

 

Espero que te sientas inspirado con este pequeño texto, ¡nos leemos pronto!

Ro.

Comentarios

  1. 1millamás

    Hola!!! Sin duda un grandísimo post! Y viajar solo es una grandísima experiencia que todos deberíamos vivir. Me ha recordado mucho a mi primera experiencia viajando solo cuando fui a Argentina. Uno viaja solo pero nunca esta solo. Un saludo! =D

    1. Autor de la
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