Cambio de vida: mudarse a otro país

 

Hoy voy a hablarte sobre el cambio de vida que supone mudarse a otro país. En primer lugar, tengo que aclarar que mi migración fue totalmente voluntaria y premeditada, que supongo que la historia cambia si la mudanza es forzada bien por trabajo o bien por asuntos personales. Otra aclaración que debo hacer es que me mudé de España, mi tierra de origen, a nuestra vecina Francia, con esto quiero decir que el shock cultural no ha sido muy grande, aunque más del que me esperaba.

TOMAR LA DECISIÓN Y HACER LAS MALETAS

Tomar la decisión de dejar todo y marcharte es una cuestión más personal que cualquier otra cosa. Hay que tener cierto carácter y sobretodo ganas. Influyen muchos otros factores como la edad, parece que cuánto más joven eres más oportunidades tienes de marcharte o está mejor visto porque “estás en la edad de hacer esas cosas” y nada más lejos de la realidad: en la edad de hacer cosas estamos todos, lo que realmente influye, y este es otro de los factores, es la estabilidad social y personal. Si tienes un buen trabajo o un trabajo que te gusta, si tienes pareja en tu ciudad, si tienes familia o hijos, si tienes inversiones o proyectos empezados… nos va a costar más movernos que si no estamos “agarrados” a nada, o nada nos pesa.

Como decía antes, las ganas, es el factor más importante: ganas de salir de la zona de confort, ganas de comerse el mundo, ganas de aprender un idioma, de conseguir un trabajo, de conocer gente de otros lugares… Y cómo no, la economía es otro de los factores más influyentes, para empezar, cambiarse de ciudad o país, aunque se venga con un contrato firmado a tu nueva ciudad, supone un gasto importante como transporte, mudanza de nuestras cosas o maletas, nuevo alquiler, llenar completamenge la despensa y un sinfín de cosas que van apareciendo poco a poco sin que te imagines.

Si eres de aquellos que son más indecisos o necesitan hacerse listas para organizarse, te propongo que hagas un listado de ventajas e inconvenientes de marcharte fuera. Está claro que siempre vas a encontrar desventajas de irte porque vas a dejar atrás muchas cosas, pero piensa en todo lo que vas a llevarte por delante y las nuevas oportunidades que te van a aparecer. Cuando la gente me dice “yo es que estoy bien aquí donde estoy” (la bien llamada zona de confort), evidentemente estamos bien porque es nuestro hogar, todo nuestro entorno es conocido y tenemos una rutina que seguimos fielmente; pero, ¿quién te dice a ti que no vas a estar igual o mejor que donde estás ahora? Debes pensar también, que nada tiene por qué ser definitivo, que la vida está formada por etapas diferentes y que siempre puedes volver.

En mi caso, me surgió una oportunidad de trabajo, precisamente en la ciudad de origen de mi pareja, París. Así que nos lo pensamos bastante poco, teníamos unos 2 meses y medio por delante para preparar todo, y te aseguro que no es poco todo lo que hay que hacer, ¡y cosas que me dejé sin terminar!

Lo primero es dejar cerrados y atados todos los asuntos y servicios que tenías contratados o activos. Por ejemplo si vives en un piso de alquiler como era mi caso debes hablar con el propietario para terminar el contrato, darte de baja en la luz, gas y demás servicios. Aprovecha también el servicio de sanidad público (si es que vives en España) para hacerte revisiones rutinarias o cualquier cosa que consideres importante, pensando que es mejor que lo dejes hecho antes de irte. También te aconsejo que apuntes todas las tareas a realizar porque el listado es interminable de verdad.

Lo segundo es crear un pequeño espacio (aunque sea virtual) en el que será nuestro próximo hogar, búsqueda de piso o de trabajo en caso de que no lo tengas aún, transportes cercanos, información sobre la sanidad, cultura y tradiciones, puedes leer libros o ver películas sobre el país o la ciudad (el antiguo programa Callejeros Viajeros a mí me ha funcionado bastante bien). Piensa sobre todo en las cosas más básicas que vas a necesitar las primeras semanas y los datos más importantes que debes saber cuando hayas aterrizado. Hablando de aviones, a estas alturas ya deberías de saber cuándo te vas y cómo vas a llegar, aunque esto está más relacionado con el siguiente paso.

Lo tercero y último (según mi lista) es lo que más dolores de cabeza me ha traído. Organizar la mudanza, hacer cajas, limpieza profunda, envíos… No me voy a extender mucho en este apartado porque soy la persona que menos lecciones tiene que dar de organización y maletas. Soy un completo desastre y nunca acabo haciendo las cosas bien, aunque lo intente muy fuerte. Yo envié cajas a través de una web que compara los precios de las principales compañías de mensajería. La web es Genei y conseguí envíos bastante económicos, además de que vienen a buscarlo donde tu quieras al día siguiente.

LLEGADA Y PERIODO DE ADAPTACIÓN

Esta etapa depende también bastante de la manera de ser de cada uno, la suerte que hayamos tenido al caer en nuestro nuevo destino o la filosofía con la que nos lo tomemos. Lo que casi es seguro es que la primera noche vas a tumbarte en la cama de un hotel o de tu nueva habitación vacía, vas a mirar al techo y vas a pensar que no puedes estar más solo. No te preocupes, de verdad, forma parte del proceso y nos ha pasado a todos. Intenta pensar en la de cosas que vas a hacer al día siguiente y todo lo que te queda por descubrir.

CAMBIO DE VIDA
CAMBIO DE VIDA

En general, no son unos días fáciles. Los sentimientos son muy contradictorios, se mezcla el ansia por descubrir, los lugares nuevos, papeles y burocracia, nuevas personas que serán una especie de familia, echar de menos a los tuyos… Ten paciencia, todo llega, necesitamos unos días para amueblar nuestra mente (y nuestra casa seguramente), en cuanto te hayas adaptado a tu nueva rutina, verás que enseguida te ocupas de tus nuevas tareas, nuevos paseos y nuevos grupos de amigos.

Aprovecha también estas primeras semanas para explorar y saber bien dónde vas a vivir. Date un paseo caminando o en bicicleta por los alrededores de tu nuevo hogar, coge el metro y piérdete hasta que sepas volver a casa, compra unas flores para alegrar tu piso vacío… Ten en cuenta que de estos pequeños placeres solo disfrutarás al principio ya que luego todo sale por inercia y tiene menos encanto.

El resto de asuntos más aburridos de los que no te puedes librar son varios como hacer la primera compra para llenar la despensa, tener al día todos papeles médicos, sacarte el abono de transporte, comprarte algo importante que te hayas dejado olvidado sin meter en la maleta… Mi consejo nuevamente es que te lo tomes con filosofía y disfrutes de cada pequeña cosa, que luego puede convertirse en aventura y con el paso de los años recordarás con mucho cariño.

CAMBIO DE VIDA
CAMBIO DE VIDA

VIVIR LEJOS DE TU “CASA”

Vamos a intentar autoconvencernos y a decirnos que tu hogar o tu casa es donde estás tu con tu nueva vida. Pero no nos engañemos, tu casa siempre va a ser el lugar de tus orígenes, donde está tu familia, tus amigos, el bar de abajo, el mercado, tu cama de toda la vida, las fotos en marcos pasados de moda en el salón de tus padres, tu colección de CDs, tu comida favorita y una lista interminable que se hace más y más larga proporcionalmente al tiempo que llevas fuera de casa.

Yo no llevo ni dos meses que ya estoy deseando coger un avión y hacer una escapadita. Es cierto que es otra parte dura de este cambio de vida del que hablamos, pero piensa que si tomaste la decisión es porque algo te empujó a hacerlo y era el momento de dar el paso. Una temporada más larga o más corta fuera de tu zona de confort, fuera de tu círculo, que te hace darte cuenta y apreciar todas las cosas buenas de la vida y los grandes momentos, tanto los que has vivido en el pasado en tu “casa” como todos los que te quedan por vivir en tu nuevo sitio.

Haz que tus amigos y familiares vayan a visitarte, es divertidísimo hacer de guía en una ciudad en la que por supuesto no eres experto, pero la muestras muy orgulloso. Siempre viene bien un chute de energía de este estilo, y seguro que todos se quedan asombrados de tu adaptación y hay alguno que pensará o dirá en alto “¡qué bien se lo ha montado!”. Y entonces tu con una media sonrisa de satisfacción y la cabeza muy alta, te darás cuenta de la buena decisión que tomaste y que te has adaptado mucho antes de lo que pensabas.

El idioma puede parecerte un hilo difícil del que tirar para seguir hacia delante, y en esto estoy totalmente de acuerdo ya que es lo que más me está costando a la hora de adaptarme en el país. Siento como que nunca podré hablar como lo hacen ellos, pero miro a mi alrededor y veo otros tantos “extranjeros” que hablan divinamente el francés y pienso: si ellos han podido, ¿por qué no voy a poder yo?

Como te decía al principio del post, por muy país vecino que sea o te parezca que tiene la misma cultura, nunca va a ser lo mismo. Cada país, incluso cada región tiene su propia manera de hacer las cosas: un plato típico, la limpieza de las calles, la disposición del supermercado, los programas de televisión, las cisternas de los WC, las no-persianas… Cientos de cosas a las que vas a tener que adaptarte, unas cuestan más y otras menos, pero la inmersión cultural merece la pena y te hará pensar sobre las diferencias, y puede que le encuentres lógica o sentido a lo que antes no tenía, como el horario de comidas europeo por ejemplo, muy diferente al español. Al igual que viajando, mudándote a otro país aprendes que ni todo lo tuyo es lo mejor, ni todo lo que tienen los de alrededor es lo raro. Gran enseñanza.

ÚLTIMOS CONSEJOS

Pese que al leer este post pienses que hay más inconvenientes que ventajas o que hay que ser muy valiente para dar este paso, te diré que si se te ha pasado la idea más de dos veces por la cabeza y puedes hacerlo, házlo. Rotundamente, házlo. No vas a arrepentirte, y si llegado el caso te arrepientes, pues te das la vuelta por donde has venido y a retomar lo que habías dejado. Todos tenemos el derecho de equivocarnos y qué mejor que esta vida para hacer todos los “prueba y error” que queramos.

Hace tiempo leí un texto (eluniversodelosencillo.com) que me encantó y me hizo pensar mucho, y una frase que me llamó especialmente la atención fue:

  • El que no arriesga no… nada. Ni gana ni pierde. Ni sufre ni ama. ¿Y si las cosas más bonitas aún no las hemos visto?

Así que coge una maleta, la más grande que tengas, mete tus bártulos y compra un billete de avión. No, tampoco hay que ser tan loco, hay que meditar las cosas con atención. Pero de verdad, si tienes la oportunidad, aprovéchala.

Me encantaría que me dejaras un comentario con tu reflexiñon, si habéis tenido una experiencia similar, o déjame el enlace a algún artículo relacionado con el tema que me pudiera gustar.

Nos leemos pronto,

Ro!

Comentarios

  1. viajaconfaloalp

    Hola Rocío, te he descubierto gracias a tu like en mi post sobre Rotterdam, me alegra mucho que te haya gustado ( aún me queda mucho más royo …. jeje), te agradezco mucho tu Like,
    Y que bien descubrirte!!! he leído alguna de tus entradas y me han encantado incluidas las bonitas fotos, así que enhorabuena por tu blog.
    Hace tiempo que no voy a París pero seguro que volveré, a si que leeré con mucha atención todo lo que cuentas. Que tengas mucha suerte y te lo pases muy bien en tu ” nueva aventura vital” .
    Un saludo y de nuevo muchas gracias.

  2. Autor de la
    Entrada
    meandmrworld

    ¡Muchísimas gracias por tu comentario! Me ha encantado leerlo. He leído algo de tu blog pero me queda mucho todavía, así que seguiré apareciendo por allí sin duda. Bienvenida, y gracias de nuevo 🙂

  3. vagandopormundopolis

    La mayor parte de mis amigas hicieron las maletas y se fueron ya hace muchos años, lo que describes son las mismas sensaciones que tuvieron ellas, ahora despues de tantos años su casa esta en otro pais, han adoptado las costumbres que como cuentas eran extrañas en un principio para ellas y ahora solo vienen de visita y se vuelven corriendo, lo bueno de esta experiencia es ver nuestra capacidad de adaptarnos y como bien dices si a uno le va mal siempre puedes dar la vuelta. Te ira muy bien el cambio ya veras😉

    1. Autor de la
      Entrada

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